
¿Estamos viviendo un resurgir de la izquierda? ¿Las
elecciones presidenciales de Colombia y México corroboran este hecho? La
pregunta deja una estela de incertidumbre y densidad en el ambiente, agita nuestras
neuronas y cayendo en la reminiscencia del más puro estilo platónico recordamos
esa etapa caliginosa y apesadumbrada de nuestra historia representada por la llamada:
la nueva izquierda latinoamericana. Esta tuvo como espadón al insigne a Hugo Chávez.
¿Será acaso un vaticinio dantesco?
Quisiéramos desear todo lo contrario, no quisiéramos
constatar que se trata de un acontecimiento <<palingenésico>> (permítanme
esta licencia), es decir el ver que la izquierda nuevamente vuelve a calar en Latinoamérica.
Recordemos que los gobiernos populistas y de izquierda han dejado un legado
para la posterioridad, pero un legado de fracaso económico aparatoso y
corrupción secular. Quizá se podría exceptuar de esto al presidente de Bolivia,
por lo que podría ser la excepción mas no la norma.
Esto no quiere decir que la <<izquierda>> o el
<<socialismo>> sea malo per se, antes bien la verdadera izquierda
debe designar una verdadera posición política e ideológica progresista, y no
una visión trasnochada y esclerótica de la realidad, basada en el resentimiento
u otro factor psicológico negativo (esto fue advertido por algunos liberales
como Von Mises y Von Hayek por nombrar algunos).
¿Cuándo será el día en que podamos ver una izquierda a carta
cabal? No lo sabemos, quizá eso sea como esperar a Godot. Lo que si podemos
afirmar es que una izquierda verdadera y renovada no debe esgrimir argumentos pusilánimes
ni equívocos respecto a lo que es Venezuela en estos momentos, endilgando el
dedo e impostando la voz para denunciar lo que significa ese reino corrupto y desalmado
(¿si a Atilio Borón le gusta tanto Venezuela porque no vive allí?). Eso no solo dilucidaría
la catadura moral de una nueva izquierda, seria incluso un ejercicio higiénico
como el budismo en términos religiosos.
Finalmente, cabría resaltar algo que enaltece el espíritu
socialista y que en cierta medida explica porque grandes intelectuales fueron o
son deudos del socialismo, para ello es menester recordar a Von Hayek que en un
texto dijo que la gran fortaleza que tienen los socialistas a diferencia de los
liberales es que, aquellos basándose en su pensamiento de carácter visionario e
incluso utópico encuentran el acicate para sus acciones.

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