Una conversación diferente - Sindéresis

domingo, 18 de marzo de 2018

Una conversación diferente

Cuán importante y valiosa es una buena conversación; un diálogo fluido que ayuda a dos personas a compartir sus experiencias. Podemos entender al diálogo como una herramienta lingüística que fuimos perfeccionando con el pasar de los años y que nos es de gran utilidad. Gracias al diálogo pudimos compartir grandes pensamientos, posteriormente se formaron las más grandes ideas que finalmente permitieron las más grandes revoluciones.

Sin embargo, en la actualidad muchas veces evitamos el diálogo. ¿La razón? Por una parte, queremos evitar las confrontaciones que una buena conversación, un buen diálogo, suelen traer. Esto nos demandaría defender nuestras ideas o creencias con argumentos que pueden ser cuestionados por la otra persona; por otra parte, algunas personas creen tener la verdad, creen que sus pensamientos o ideas son igualmente válidas para todos y que por ello no vale la pena hablar sobre ello. Estos y otros factores ocasionaron que el verdadero dialogo pierda protagonismo y que sea reemplazado muchas veces por una conversación light, una conversación simple, carente de contenido enriquecedor para los hablantes.
 
Todo lo expuesto ¿qué nos dice o qué nos hace pensar? Además, les animo a recordar: ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron una buena conversación? ¿Cuándo fue la última vez que estuvieron envueltos en una plática tan interesante que no solo les enseño nuevas cosas sino que también no querían dejarla? El interés de mi parte fue impulsado por la época actual: el postmodernismo. 

Época donde el relativismo está presente de una manera muy marcada, pues como ya se mencionó anteriormente, muchas personas aseguran tener la verdad, aseguran que su idea es válida y no aceptan ideas contrarias. Todo esto conlleva a que exista una relatividad conceptual y que la verdad no tenga el mismo valor e importancia de antes. La tendencia actual es aceptar todas la ideas evitando el dialogo. Un dialogo que tiene la capacidad de hacer dudar sobre las convicciones propias, cambiar de parecer, generar un ambiente propicio en el cuál se busque defender las ideas por medio de argumentos. 


Esto puede cambiar al volver a valorar y buscar tener un diálogo más a menudo; expresar nuestros puntos de vista sobre política, economía, la manera de cocinar un plato de lentejas o como se ejecuta correctamente un instrumento. Creo que al volver a dialogar, al volver a tener conversaciones intensas con una persona, podríamos dejar la idea de que: «tengo la razón independientemente de lo que digan» y estaríamos abiertos a la opción de encontrar la verdad. Tendríamos ideas más claras y próximas a la verdad y no caeríamos en esta relatividad conceptual que está tan presente en nuestra actualidad. Como dice aquella frase conocida: «no conocer la verdad me hace esclavo de una mentira». Busquemos ser libres a la luz de la verdad pues es la verdad la que nos hace libres.
Por Edinson Mayta Bravo

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